Ingredientes:
- 700 g de queso crema (400g normal y 300g ligero)
- 400 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% materia grasa)
- 5 huevos tamaño L
- 180 g de azúcar (o azúcar de coco/eritritol)
- 15 g de harina de trigo o maicena
- 1 pizca de sal marina
Instrucciones:
- Prepara el molde. Moja un trozo grande de papel de horno, escúrrelo bien y arrúgalo. Nota: Esto hace que se adapte perfectamente a las paredes rústicas del molde.
- Suaviza el queso. Bate los 700 g de queso crema con los 180 g de azúcar en un bol amplio. Bate hasta que no queden grumos.
- Incorpora los huevos. Añade los 5 huevos uno a uno, integrando bien cada uno antes de añadir el siguiente. Nota: Evita batir en exceso para no meter aire.
- Vierte la nata. Añade los 400 ml de nata líquida y la pizca de sal, mezclando suavemente con movimientos envolventes.
- Tamiza el almidón. Agrega los 15 g de harina o maicena pasando por un colador para evitar bolitas de harina.
- Rellena el molde. Vierte la mezcla en el molde preparado; debería llegar casi hasta el borde superior del metal.
- Hornea con potencia. Introduce en el horno a 200°C (400°F) durante 45 minutos. Vigila hasta que la superficie esté de un marrón oscuro intenso.
- Prueba del movimiento. Mueve el molde con suavidad; el centro debe temblar como si fuera gelatina. Ese es el punto exacto.
- Enfriado gradual. Deja la tarta dentro del molde fuera del horno hasta que esté a temperatura ambiente.
- Reposo final. Refrigera al menos 4 horas, aunque lo ideal es esperar al día siguiente para que la magia sea completa.