Ingredientes:

  • Queso blando (Brie o Camembert): 200 g
  • Queso de cabra fresco (rollo de cabra): 150 g
  • Queso semicurado (Havarti o Tomme): 200 g
  • Queso curado de oveja (Manchego o cheddar añejo): 200 g
  • Queso azul (Roquefort, Stilton o Cabrales): 150 g
  • Jamón curado o prosciutto: 100 g (opcional)
  • Salami o chorizo en lonchas: 100 g (opcional)
  • Baguette en rebanadas (o crostini): 1 pieza (≈ 250 g)
  • Crackers surtidos: 150 g
  • Uvas (racimo): 200 g
  • Peras o manzanas en rodajas: 2 unidades (≈ 300 g)
  • Higos secos o albaricoques secos: 100 g
  • Mermelada de higos o membrillo: 80 g (≈ 1/3 taza)
  • Miel líquida: 60 ml (¼ taza)
  • Almendras Marcona o nueces tostadas: 100 g
  • Aceitunas mixtas: 150 g
  • Pepinillos/cornichons: 80 g
  • Hierbas frescas (tomillo, romero): un manojo pequeño
  • Pimienta negra molida: al gusto (opcional)
  • Palillos o brochetas pequeñas, papel para etiquetas (opcional)

Instrucciones:

  1. Seleccionar los quesos: escoge 4–5 quesos que cubran distintas familias (blando, cabra, semicurado, curado y azul). Calcula aproximadamente 150 g de queso por persona.
  2. Preparar con antelación: saca los quesos del frigorífico 30–60 minutos antes para atemperar. Si tuestas frutos secos o haces crostini, precalienta el horno a 180 °C y tuesta 7–10 minutos.
  3. Preparar acompañamientos: corta la baguette en rebanadas diagonales; lamina la fruta y rocíala con limón para evitar oxidación. Coloca mermelada y miel en cuencos con cucharillas y dispón aceitunas y encurtidos en otros cuencos.
  4. Montar la tabla: coloca los quesos primero, espaciados como anclas visuales; deja algunos enteros y otros parcialmente cortados. Añade cuencos con aceitunas y mermeladas, rellena huecos con frutas, frutos secos y embutidos doblados, y coloca crackers y rebanadas de pan a los lados.
  5. Acabado y presentación: añade hierbas frescas y pimienta negra molida al gusto. Coloca etiquetas pequeñas con el nombre de cada queso si lo deseas y ofrece cuchillos adecuados para cada tipo.
  6. Conservación de sobras: envuelve cada queso por separado en papel parafinado o papel de cocina y guarda en frigorífico; consumir en 3–5 días según el tipo de queso.