Ingredientes:
- 4 solomillos de unos 170g cada uno, de unos 2.5cm de grosor
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal kosher
- 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cebolla amarilla mediana, finamente picada
- 2 dientes de ajo, picados
- 1/2 taza de caldo de res
- 1 taza de vino tinto seco (como Rioja o Tempranillo)
- 1 cucharada de pasta de tomate
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de mantequilla sin sal, fría
- 1 cucharada de harina para todo uso
- Sal y pimienta al gusto
- Perejil fresco picado, para decorar
Instrucciones:
- Prepara los solomillos: Seca los solomillos con papel de cocina. Sazona generosamente con sal y pimienta.
- Sella los solomillos: Calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto hasta que brille. Sella los solomillos durante 3-4 minutos por lado para un término medio-poco hecho, o más tiempo según el punto deseado. Verifica la temperatura interna con un termómetro (54-57°C para medio-poco hecho). Transfiere los solomillos a un plato y cúbrelos con papel de aluminio para que reposen.
- Prepara la salsa de vino tinto: Agrega aceite de oliva a la sartén. Sofríe la cebolla hasta que esté suave y transparente. Agrega el ajo y cocina hasta que esté fragante.
- Desglasa y cocina a fuego lento: Vierte el vino tinto, raspando los trozos dorados del fondo de la sartén (¡este es el secreto!). Agrega el caldo de res, la pasta de tomate, el tomillo y la hoja de laurel. Lleva a fuego lento y reduce la salsa a la mitad, hasta que espese.
- Espesa la salsa: Mezcla la mantequilla y la harina en una pasta. Incorpora la pasta a la salsa con un batidor. Continúa cocinando hasta que la salsa haya espesado a una consistencia salseada.
- Termina y sirve: Sazona la salsa con sal y pimienta al gusto. Retira la hoja de laurel. Corta los solomillos en contra de la fibra y colócalos en platos. Vierte la salsa de vino tinto sobre los solomillos. Decora con perejil fresco picado. Sirve inmediatamente.