Ingredientes:

  • 250 g de harina de trigo de todo uso
  • 125 g de mantequilla sin sal muy fría
  • 90 g de azúcar glass
  • 1 huevo grande
  • 2 g de sal fina
  • 5 ml de esencia de vainilla pura
  • 500 ml de leche entera
  • 4 yemas de huevo
  • 100 g de azúcar blanco
  • 40 g de almidón de maíz
  • 1 corteza de limón
  • 300 g de frutas frescas variadas
  • 50 g de mermelada de albaricoque

Instrucciones:

  1. Arenado inicial. Mezcla los 250 g de harina con los 125 g de mantequilla fría en dados pequeños usando las puntas de los dedos hasta obtener una textura similar a la arena gruesa.
  2. Unión de la masa. Incorpora los 90 g de azúcar glass, la pizca de sal, el huevo y la vainilla. Mezcla solo hasta que la masa se una en una bola.
  3. Reposo vital. Envuelve en film transparente y deja enfriar en la nevera durante 1 hora.
  4. Infusión cítrica. Calienta los 500 ml de leche con la corteza de limón hasta que veas vapor subiendo y huelas el aroma cítrico. No dejes que hierva a borbotones.
  5. Mezcla de crema. En un bol, bate las 4 yemas con los 100 g de azúcar y los 40 g de almidón de maíz hasta que clarezcan.
  6. Temperado de yemas. Vierte un poco de leche caliente sobre las yemas sin dejar de batir y luego devuelve todo al cazo. Cocina a fuego lento hasta que espese y brille como seda.
  7. Horneado en blanco. Extiende la masa, forra los moldes y hornea a 180°C durante 15-20 minutos hasta que los bordes estén dorados y desprendan un aroma a galleta tostada.
  8. Montaje final. Rellena las bases frías con la crema, coloca los 300 g de frutas frescas de forma decorativa y pincela con la mermelada de albaricoque caliente.