Ingredientes:

  • 6 huevos grandes
  • 200 g de azúcar blanca granulada
  • 200 g de harina de trigo de todo uso, tamizada
  • 1.5 cucharaditas de extracto de vainilla puro
  • 1 pizca de sal marina
  • 354 ml de leche evaporada
  • 397 g de leche condensada
  • 250 ml de crema de leche
  • 3 claras de huevo
  • 200 g de azúcar adicional
  • 1 cucharadita de canela en polvo

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 180°C y engrasa tu molde ligeramente.
  2. Bate los 6 huevos con los 200 g de azúcar a velocidad alta durante unos 8-10 minutos hasta que la mezcla esté pálida, espesa y triplique su volumen.
  3. Añade la vainilla y la pizca de sal mientras sigues batiendo un minuto más.
  4. Incorpora los 200 g de harina tamizada de forma envolvente con una espátula. Nota: Hazlo con suavidad para no romper las burbujas de aire que tanto esfuerzo costó crear.
  5. Vierte la masa en el molde y hornea por 30 minutos hasta que al insertar un palillo, este salga limpio y seco.
  6. Mezcla en un bol la leche evaporada, la leche condensada y la crema de leche.
  7. Pincha el bizcocho caliente por toda la superficie con un tenedor. Nota: Los agujeros deben estar juntos para que no queden islas secas.
  8. Baña el bizcocho vertiendo la mezcla de leches lentamente, empezando por los bordes y terminando en el centro.
  9. Refrigera por un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es que descanse toda la noche para una absorción completa.
  10. Bate las 3 claras de huevo a punto de nieve.
  11. Agrega los 200 g de azúcar en forma de lluvia mientras bates a velocidad máxima hasta obtener un merengue firme, brillante y sedoso.
  12. Extiende sobre el postre frío y espolvorea con la canela en polvo hasta cubrir toda la superficie con un velo aromático.