Ingredientes:

  • 500 ml de leche entera
  • 100 g de azúcar blanca
  • 40 g de almidón de maíz
  • 3 yemas de huevo L
  • 5 ml de extracto de vainilla natural
  • 30 g de mantequilla sin sal
  • 1 g de sal
  • 400 g de bizcocho de vainilla
  • 100 ml de leche entera
  • 5 g de canela en polvo

Instrucciones:

  1. Calentar 400 ml de leche con la vainilla en un cazo a fuego medio hasta que veas pequeñas burbujas en los bordes pero sin que llegue a hervir a borbotones. Nota: Si hierve demasiado, la vainilla pierde potencia.
  2. En un bol, batir las yemas con el azúcar y el almidón de maíz hasta que la mezcla se vea pálida y cremosa. Añadir los 100 ml de leche restantes y mezclar bien para que no haya grumos de harina.
  3. Verter un chorro lento de la leche caliente sobre las yemas mientras bates rápidamente con las varillas. Nota: Esto es el temperado; evita que las yemas se cuajen. Regresar toda la mezcla al cazo.
  4. Cocinar a fuego medio bajo, removiendo constantemente sin parar hasta que la crema espese y burbujee suavemente. Debe tener una consistencia similar a la de una natilla espesa.
  5. Retirar el cazo del fuego inmediatamente. Añadir la mantequilla fría cortada en trozos pequeños y mezclar con la espátula hasta que la crema brille y se vea satinada.
  6. Cortar el bizcocho de vainilla en capas horizontales. Humedecer cada capa ligeramente con leche usando una brocha o cuchara.
  7. Extender capas generosas de crema pastelera ya fría sobre el bizcocho. Nota: Si la crema está caliente, el bizcocho se deshará.
  8. Cubrir la parte superior con una capa fina de crema y espolvorear la canela en polvo.