Ingredientes:

  • 100 g de maíz pisingallo (granos de maíz para palomitas)
  • 30 ml de aceite de coco o girasol
  • 1 pizca de sal fina
  • 150 g de azúcar blanca granulada
  • 50 g de mantequilla sin sal
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla pura
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio

Instrucciones:

  1. Calienta el aceite en la olla a fuego medio. Añade tres granos de maíz y tapa. Cuando escuches que estallan, el aceite está listo. Vierte el resto de los 100 g de maíz pisingallo y la pizca de sal fina. Mueve la olla constantemente sobre el fuego.
  2. Una vez que los estallidos se distancien a 2 segundos entre sí, retira la olla del fuego inmediatamente. Pasa las palomitas a un bol grande, eliminando cualquier grano que no haya explotado.
  3. En una cacerola limpia, coloca los 150 g de azúcar blanca. Cocina a fuego medio bajo sin remover con cuchara, solo moviendo la cacerola suavemente. Cocina hasta que veas un color ámbar claro.
  4. Añade los 50 g de mantequilla al azúcar fundida. Mezcla con rapidez hasta que se integre. Verás que la mezcla burbujea y se vuelve opaca y cremosa.
  5. Incorpora la esencia de vainilla. Ten cuidado, ya que puede salpicar debido a la diferencia de temperatura.
  6. Añade el bicarbonato de sodio. Observa cómo el caramelo se infla y se vuelve espumoso de repente.
  7. Vierte el caramelo espumoso sobre las palomitas en el bol. Mezcla con la espátula realizando movimientos envolventes hasta que cada grano esté cubierto.
  8. Extiende las palomitas sobre la bandeja preparada. No dejes que se amontonen. Deja enfriar por completo durante unos 10 minutos. Verás cómo el caramelo se endurece y se vuelve quebradizo.
  9. Una vez frías, separa los grupos de palomitas con las manos. Deben sonar como cristales chocando entre sí.