Ingredientes:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (30 ml)
  • 1 cebolla mediana, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 1 kg (2.2 lbs) guisantes frescos o congelados
  • 150 g (5 oz) jamón serrano, en tacos o tiras
  • 100 ml (1/2 taza menos 1 cucharada) vino blanco seco (opcional)
  • 200 ml (1 taza menos 2 cucharadas) caldo de pollo o agua
  • Sal, al gusto (¡con cuidado, el jamón ya es salado!)
  • Pimienta negra recién molida, al gusto
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (pimentón de la Vera) (5 ml)
  • Hojas de menta fresca picada, para decorar (opcional)

Instrucciones:

  1. Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados y sofríe hasta que estén transparentes y ligeramente dorados. ¡Cuidado que no se quemen!
  2. Incorpora el jamón a la sartén y cocina durante unos minutos hasta que esté dorado y crujiente.
  3. Vierte el vino blanco (si lo utilizas) y deja que se evapore el alcohol durante un par de minutos. Esto realzará el sabor.
  4. Agrega los guisantes a la sartén y remueve bien para que se impregnen de los sabores.
  5. Vierte el caldo de pollo (o agua) sobre los guisantes.
  6. Sazona con sal, pimienta y pimentón. Reduce el fuego a bajo, tapa la sartén y cocina durante unos 15-20 minutos, o hasta que los guisantes estén tiernos. Si usas guisantes congelados, el tiempo de cocción será menor.
  7. Prueba y ajusta la sazón si es necesario. Recuerda que el jamón ya aporta sal.
  8. Sirve los guisantes con jamón calientes, decorados con hojas de menta fresca picada (si lo deseas).