Ingredientes:
- 500g fabes de la Granja secas (o alubias blancas grandes), remojadas durante la noche
- 2 litros de agua fría, y más según sea necesario
- 250g morcilla asturiana
- 250g chorizo asturiano
- 250g tocino salado (panceta curada)
- 2 huesos de jamón (opcional)
- 1 cebolla grande, pelada y cortada en cuartos
- 2 dientes de ajo, picados
- 1 cucharadita pimentón de la Vera (dulce o picante)
- 1 hoja de laurel
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Instrucciones:
- Remoja las fabes en un recipiente grande con agua fría durante la noche (al menos 8 horas). Escúrrelas y enjuágalas bien.
- Coloca las fabes escurridas en una olla grande. Añade la cebolla, el ajo, la hoja de laurel y los huesos de jamón (si los usas). Cubre con 2 litros de agua fría. El agua debe cubrir las fabes por unos 2.5 cm.
- Lleva la olla a fuego medio hasta que hierva suavemente. Tan pronto como empiece a hervir, reduce el fuego a bajo.
- Durante la primera hora de cocción, 'asusta' las fabes tres veces. Esto significa añadir unos 120 ml de agua fría a la olla, lo que baja temporalmente la temperatura y ayuda a las fabes a liberar su almidón, resultando en un caldo más cremoso.
- Después de la primera hora de cocción, añade suavemente la morcilla, el chorizo y el tocino a la olla.
- Continúa cocinando la fabada a fuego lento durante 2-3 horas, o hasta que las fabes estén increíblemente tiernas y cremosas y las carnes estén bien cocidas. Comprueba el nivel del agua periódicamente, añadiendo más agua si es necesario para mantener las fabes cubiertas.
- Aproximadamente 30 minutos antes del final de la cocción, retira cuidadosamente las carnes de la olla y reserva. Prueba el caldo y ajusta la sazón con sal y pimienta, teniendo en cuenta que las carnes aportarán más sal. Incorpora el pimentón.
- Corta el chorizo y el tocino en rodajas gruesas. La morcilla puede dejarse entera o cortarse en rodajas.
- Retira la hoja de laurel y los huesos de jamón (si los usas). Sirve la fabada en cuencos, coronando cada porción con rodajas de chorizo, morcilla y tocino. Rocía con un poco de aceite de oliva. ¡A comer!