Ingredientes:

  • 50g mantequilla sin sal
  • 60g harina de trigo todo uso
  • 750 ml leche entera, tibia
  • 1/2 cebolla pequeña, picada finamente
  • Una pizca de nuez moscada recién rallada
  • Sal y pimienta blanca al gusto
  • 150g jamón ibérico de bellota, picado muy fino
  • 2 huevos grandes, batidos
  • 200g pan rallado
  • Aceite de oliva virgen extra

Instrucciones:

  1. En la cacerola, derretir la mantequilla a fuego medio. Añadir la cebolla picada y sofreír hasta que esté transparente. Incorporar la harina y cocinar, removiendo constantemente, hasta que tenga un color dorado claro.
  2. Verter la leche tibia poco a poco, removiendo vigorosamente con la espátula para evitar que se formen grumos. Cocinar a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que la bechamel espese y se despegue de los lados de la cacerola.
  3. Retirar la cacerola del fuego y añadir el jamón ibérico picado. Mezclar bien para que se distribuya uniformemente. Sazonar con nuez moscada, sal y pimienta blanca.
  4. Verter la masa de la bechamel en un plato llano, cubrir con film transparente y dejar enfriar completamente en la nevera durante al menos 1 hora.
  5. Con las manos o con ayuda de dos cucharas, formar las croquetas del tamaño deseado.
  6. Pasar cada croqueta primero por huevo batido y luego por pan rallado, asegurándose de que estén completamente cubiertas.
  7. Calentar abundante aceite en una sartén honda o freidora a 180°C. Freír las croquetas por tandas, durante unos 2-3 minutos por lado, hasta que estén doradas y crujientes.
  8. Retirar las croquetas de la sartén con una espumadera y colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Servir calientes y ¡a disfrutar! Estos aperitivos son deliciosos.