Ingredientes:
- 200 g de azúcar blanca granulada
- 60 ml de agua fría
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 120 ml de agua muy caliente
Instrucciones:
- En un cazo de acero inoxidable de fondo grueso, combina los 200 g de azúcar, los 60 ml de agua fría y la cucharadita de zumo de limón. Mezcla una sola vez para humedecer. Nota: Mezclar demasiado al principio puede salpicar azúcar a las paredes del cazo y causar cristalización.
- Pon el cazo a fuego medio y deja que comience a hervir. No introduzcas ninguna cuchara en este punto.
- Observa cómo el almíbar pasa de tener burbujas rápidas y ligeras a burbujas más densas y lentas hasta que veas los primeros destellos dorados.
- Gira suavemente el cazo por el mango si ves que un lado se oscurece más rápido que el otro.
- Continúa la cocción hasta que alcance un tono ámbar oscuro o caoba y el aroma sea intensamente dulce y tostado.
- Retira el cazo del fuego inmediatamente para detener el ascenso brusco de temperatura.
- Incorpora los 120 ml de agua muy caliente poco a poco. Hazlo con precaución por el vapor intenso que se generará. Nota: Mantén el brazo extendido y añade el agua en un chorro fino y constante.
- Remueve con una cuchara de madera con movimientos circulares hasta homogeneizar la mezcla por completo.
- Deja reposar a temperatura ambiente hasta que la mezcla espese y adquiera la consistencia de sirope fluido.
- Traslada el caramelo líquido a un frasco de vidrio limpio y deja enfriar totalmente antes de tapar. Este proceso es ideal para usarlo en un delicioso [Flan de turrón](https://es.tastedessert.com/recipes/flan-turron-jijona-cremoso/), donde la untuosidad del postre se abraza con la fluidez de nuestro caramelo casero.