Ingredientes:
- 450g de anchoas frescas, limpias y fileteadas
- Agua con hielo (para lavar)
- 240 ml de vinagre de vino blanco (5% de acidez)
- 120 ml de agua
- 1 cucharada de sal kosher
- 1 cucharadita de azúcar
- 2-3 dientes de ajo, en rodajas finas
- 120 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1/4 taza de perejil fresco, finamente picado
- Opcional: 1 chile rojo pequeño, en rodajas finas
Instrucciones:
- Lava las anchoas en agua con hielo. Filetea cada anchoa, retirando la cabeza y la espina dorsal. Enjuaga bien. Coloca los filetes en un recipiente con agua helada y agita suavemente durante un minuto para eliminar los restos de sangre. Escurre bien.
- Coloca los filetes de anchoa en una sola capa en un recipiente apto para congelador. Congela durante un mínimo de 12 horas, idealmente 24 horas, para eliminar cualquier posible parásito (¡esto es crucial!). Este paso es importante para garantizar la seguridad alimentaria.
- En un recipiente pequeño, mezcla el vinagre, el agua, la sal y el azúcar hasta que la sal y el azúcar se disuelvan.
- Retira las anchoas congeladas del congelador y déjalas descongelar ligeramente (unos 10-15 minutos) hasta que estén flexibles pero aún muy frías. Coloca los filetes de anchoa descongelados en un recipiente de vidrio poco profundo. Vierte la marinada de vinagre sobre las anchoas, asegurándote de que estén completamente sumergidas. Agrega el ajo en rodajas y el chile opcional.
- Cubre el recipiente y refrigera durante al menos 12 horas, o hasta 24 horas, para que los sabores se mezclen. Las anchoas cambiarán de gris a blanco opaco a medida que se cocinan en el vinagre.
- Antes de servir, escurre la marinada de vinagre. Rocía generosamente con aceite de oliva virgen extra y espolvorea con perejil fresco. Sirve los boquerones en vinagre fríos.