Ingredientes:

  • 500 g de alcachofas frescas
  • 500 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 5 g de sal fina

Instrucciones:

  1. Retirar las hojas exteriores más duras de las alcachofas hasta llegar al corazón tierno.
  2. Cortar el tallo y retirar la piel fibrosa exterior con un pelador.
  3. Laminar la alcachofa en rodajas muy finas de aproximadamente 2 mm.
  4. Sumergir inmediatamente las láminas en un bol con agua fría y una pizca de sal para evitar la oxidación.
  5. Secar cada lámina meticulosamente con papel absorbente hasta que estén completamente secas para asegurar la textura crujiente.
  6. Calentar el aceite de oliva virgen extra hasta alcanzar los 180°C.
  7. Introducir las láminas de alcachofa en el aceite sin amontonarlas para mantener la temperatura constante.
  8. Freír durante 2-3 minutos hasta que adquieran un color dorado caoba y empiecen a flotar.
  9. Escurrir las piezas sobre papel de cocina durante 30 segundos.
  10. Esparcir la sal fina inmediatamente mientras el aceite aún está caliente.